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Perseide.


Siempre me gustaba hablarte de El Principito aunque sabía que no lo habías leído; aquellas noches robadas al tiempo solía decirte (aunque no lo entendieras) que desde que te conocí tenía otra sonrisa que buscar entre las estrellas y que siempre he pensado que éstas brillan para que cada uno pueda encontrar la suya algún día. Recuerdo como si acabara de suceder el momento en el que te dije aquello, fue mi respuesta a tu "¿por qué yo, por qué me quieres?" Es una de esas preguntas que jamás deberían ser formuladas, y mucho menos contestadas. Pero lo hice. Dibujé un estúpido corazón en el cristal empañado del coche y te solté aquello. Creía que tú eras mi estrella. Y lo fuiste, fuiste mi estrella fugaz, una Perseide a la cual se pide un deseo, en la que vuelcas toda tu esperanza, que te ilumina la mirada brevemente para desaparecer y volver a sumirte en la más rotunda oscuridad. Supongo que el deseo que pides no puede ser que esa estrella se quede ahí siempre, flotando, creciendo con latidos y momentos, iluminando tus noches y tus días. Supongo que nunca leí la letra pequeña. Nunca debí pedirte que te quedaras.

Hablamos también muchas veces sobre las puestas de sol. No sé si recuerdas que aún me debes una en tu sitio mágico. Me debes tantas cosas, tantas promesas que convertir en olvidos, tantas costuras deshilachadas... Aquel invierno yo también te prometí dos cosas que no llegué a cumplir: que no volvería a hacerme daño y que no te volvería a mentir. La primera la rompí al intentar que permanecieras a mi lado, la segunda, al decir que jamás me había sentado a ver una puesta de sol. Creo que tampoco te dije que en ese pequeño libro está la explicación. Siempre me has dicho que para ti sería la chica perfecta si no fuera tan pesimista, cuando te dije que "a veces las chicas tristes tenemos suerte" me respondiste que si de verdad pensaba eso, estabas tomando la decisión adecuada alejándote de mí. Aún me pregunto por qué tardaste tanto en hacerlo si estabas deseándola deseándolo.

Una de las primeras preguntas que me hiciste fue si prefería el atardecer o el amanecer. Para mí era evidente la respuesta. He visto muchas puestas de sol, aunque no sé si llegan a las cuarenta y tres que vio el Principito. ¿Sabes qué es lo más bonito de todo? Que contigo siempre preferí los amaneceres. Desde el primero que me regalaste hasta el último, ese que ya no me pertenecía a mí. 

Pero a ti siempre te pertenecerá ese deseo, siempre serás una de las sonrisas que busque en el cielo, ocupando el lugar de la segunda estrella a la derecha, igual que yo siempre guardaré esa luz que reflejaste en mí. Aunque desaparezcas. Aunque el cielo se vuelva más negro que nunca. Porque si algo he aprendido de verdad es que la noche siempre, siempre, es más oscura justo antes del amanecer.

A Lizzy.


Creo que sé cómo te sientes. ¿Sabes lo que es ver a esa persona y morirte de ganas de besar cada centímetro de su piel? ¿Escuchar su voz  y que la tuya se quiebre? Qué cosas tengo, pues claro que lo sabes.

Llevo tiempo enamorado de esa chica, de cómo suspira cuando acaricia su libro favorito, de cómo las miradas huyen de sus ojos de caramelo al hablar de quien robó sus sonrisas. Empezó así, por él, porque ella necesitaba a alguien cuando se quedó sin paraguas y las lágrimas comenzaron a mojar su corazón. Y casualmente yo estaba allí. Y me acabé enamorando. O eso creo. Estar enamorado es algo muy fuerte, pero creo que... no lo sé. Quizá sólo tengo miedo de la soledad, de mí mismo, de los monstruos que viven bajo mis párpados.

¿Sabes lo que es quedarte embobada cada vez que se dirige a ti, no querer hablar por miedo a que se te escape lo mucho que te encantaría acariciar su pelo y que piense que eres demasiado tímida o que no tienes nada interesante que decir? ¿Sabes lo que es tener la sensación de que nunca serás lo suficientemente bueno para esa persona? ¿De que, pase lo que pase, siempre será culpa tuya? Por haberte enamorado, por haberlo intentado, porque en algún momento te asustarás y saldrás corriendo y tal vez esa persona no vaya a buscarte. Porque la vida no es una canción de Taylor Swift. Soy de los pocos que sabe que esas mierdas nunca duran para siempre, que todo tiene un principio y un final que puede alargarse más o menos. "En mi generación el para siempre es casi y en nada se quedó". 

No soy cobarde. Me gusta iniciar las conversaciones, hablar con ella es maravilloso, aunque siempre acabe sonriéndole a la pantalla, si me permites que te robe las palabras. Todos los cafés que hemos tomado al abrigo de nuestra canción... somos amigos, y eso ya es algo. Un algo demasiado grande, un algo que pesa demasiado. La friendzone es un lugar demasiado frío, demasiado oscuro, demasiado asfixiante. ¿Qué hago, Lizzy? No podría soportar perder esos momentos con ella, pero tampoco puedo soportar las ganas de descubrir a qué saben sus labios. Por otro lado no creo que ella quisiera a alguien como yo en su vida de ese modo. Tiene en ella a personas un millón de veces mejores que yo, ¿por qué habría de elegirme a mí?

¿Sabes? He tardado unos cuantos años en darme cuenta, pero en este mundo sólo salen ganando los que van arrasando sin mirar a su alrededor. ¿Qué puedes perder? Stalkear a alguien tiene sus cosas buenas, por lo menos sabes por dónde empezar a buscar cosas en común. O dile a él lo guay que es su camiseta, lo bien que le queda ese nuevo peinado o si las playeras que lleva son nuevas. Pensarás que es cosa de chicas, pero a nosotros también nos hace ilusión escuchar ese tipo de cosas de alguien especial. Nunca se sabe, lo que sí es seguro es que el surrealismo siempre necesita una realidad que negar.

Si siempre te quedas sin tarta, empieza a cocinarla tú. 

Enough.

Cuando ves derrumbarse a la persona más fuerte que conocías todo pierde el poco sentido que tenía.
La impotencia te consume, te disuelve, te hace trizas y las esparce por el mar.
¿O es la responsabilidad?
Sientes que todo lo que conocías hasta ese momento era una mentira, y, de hecho, así era.
Y entonces sólo deseas que todo vuelva a la normalidad.
Te permites ser egoísta por un momento.
Deseas que borre las lágrimas de sus ojos y que el color vuelva a sus mejillas.
Porque ella es el muro que te sostiene, la única que te mantiene cuerda en este mundo de locura.
Pero aún así no puedes evitar sentir rabia porque sabes que es injusto.
Nadie lo merece, y ella menos que nadie.

A bird without feathers.

Deja de pensar que cuando se abra la jaula el pájaro se quedará allí, sin moverse, porque no lo hará. Echará a volar, como es natural. No intentes atarle a una vida que no quiere porque solo conseguirás que te acabe odiando.
Y tú no quieres que te odie ¿verdad?

Shadows.

No estás a salvo de ellos ni en tu refugio. Te persiguen. Te acechan, esperando un momento de debilidad para aparecer. No descansan. Se alimentan de tu inseguridad, de tus miedos. Los ves en todos los rincones oscuros.

No tienen nombre, son sombras sin identidad que se cuelan en tu alma y la hacen quebradiza para que se rompa en mil pedazos con el primer golpe. Aparecen en tus sueños cuando menos te lo esperas, te hacen llorar. Ellos son los causantes de tu desgracia, y no al revés, como te empeñas en creer. Pero tú no te libras. Tienes parte de culpa por creer en ellos y permitir que se hagan más fuertes.

Con cada lágrima que derramas por ellos haces que su propósito tenga razón de sí, que sus ganas de herirte sean más sólidas. Cada pensamiento que les dedicas es una inyección de dolor, de rabia. Pero no puedes hacer nada por evitarlo. No puedes cambiar la imagen que los demás tienen de ti, ni lo que eres, ni lo que fuiste. Esas sombras te perseguirán toda la vida. Lo único que puedes hacer es intentar enterrarlas lo más hondo que puedas y asegurarte de que no saldrá nunca a la superficie. 

Malos momentos, arrepentimiento... y amigos.

A lo largo de mi corta vida he conseguido darme cuenta de que una persona es una de las cosas más complejas habidas y por haber, y un amigo más aún. Claro, que hay amigos y amigos. 

Están aquellos que aparentan serlo y luego no son más que concentrados de hipocresía solidificados, esos que lo único que hacen es criticar y hacer daño. No a ti, por supuesto, tienen que aparentar ser tus amigos para poder  reírse de ti luego. Lo peor es que somos tan idiotas que nos dejamos llevar por estos amigos, y acaban haciéndonos daño, mucho daño. Curioso, parece que todos los seres humanos tenemos la capacidad extraordinaria de acercarnos a lo que más daño nos hace. ¿Morbo? No, yo creo que es mera estupidez.

Luego están los amigos de verdad, los que pueden no parecerlo, pero están siempre ahí para todo. Te aguantan cuando te enfadas, escuchan todo lo que tienes que decir acerca de tus amigos y te consuelan con sus propios problemas. Si, es todo muy bonito ¿verdad? Happy flowers para siempre, tienes una vía de escape para cuando te saturas a cambio de soportar problemas ajenos durante un rato. No es solo eso, y ahí es a donde voy, ese es el motivo de esta entrada. 

Una vez encontramos a los amigos de verdad, acabamos hiriéndolos, como si fuera un rito. Bueno, puede tomarse como tal, un rito de selección natural de amigos. No suena mal. Haces o dices algo y la cagas, aunque no te das cuenta hasta mucho tiempo después, porque en el momento crees que estás haciendo lo correcto, que algún día te lo agradecerán. Y no es así. Luego hay dos maneras de que ellos reaccionen. Pueden ofenderse (con motivo) y tomarte como un amigo que solo quiere herir y mantener las apariencias o pueden aguantar y seguir ahí, tomar la ofensa como una anécdota más, porque lo bueno es mucho mejor.

Pero llega un día en que te das cuenta de que hay algo que no has hecho bien, que no tenías que haber dicho o hecho cierta cosa, y te arrepientes, te arrepientes tanto que hasta te duele. No tienes una máquina del tiempo, no puedes volver atrás, la vida no te da segundas oportunidades, así que tienes que apechugar y   seguir adelante, asumiendo las consecuencias de lo que has hecho. Lo único bueno es que, si los amigos eran de verdad, seguirán ahí, y tienes que decirles lo que sientes, o que lo sientes, si coincide. Si son de los buenos te entenderán y lo tomarán como una anécdota más para reírse en el futuro. Y si no eran más que sacos de hipocresía... mira el lado positivo, ya no tienes que aguantarlos más. 

¿A qué viene esto? Básicamente a que me he puesto a recapacitar sobre quiénes son verdaderamente mis amigos, y me he dado cuenta de que, a veces, he hecho mucho daño, y lo seguiré haciendo, porque yo soy una de esas personas que tropieza más de dos veces con la misma piedra. 

No soy yo de pedir perdón ni de arrepentirme, pero en este momento, lo haré, porque mis verdaderos amigos se lo merecen. 

Este texto va dirigido principalmente a mis compañeros de Más Allá de las Palabras, que han demostrado estar siempre ahí, en los buenos y malos momentos, como los amigos de verdad.

Gracias por estar ahí siempre. 

Pasar página y empezar un nuevo capítulo.

Querías que todo cambiara, estabas harta de la rutina, de lo mismo de siempre, de sus gritos de agonía, de las lágrimas, de la rabia. Querías un cambio, lo necesitabas. Lo deseaste con tanta fuerza que al final ocurrió y entonces deseaste no haberlo deseado. Pero no se puede volver atrás, somos prisioneros de nuestras acciones, así que lo hecho, hecho está, no hay vuelta atrás, nada de segundas oportunidades. No. Ya está, se ha ido, punto final, toca pasar de página. Te vistes de negro y la recuerdas, perdonas sus errores y te quedas con lo bueno, lloras con sus fotos y consuelas a quien más la quería, que es quien más la echará de menos. Te conviertes en un pañuelo para limpiar lágrimas y manchas en el corazón. Y como ya he dicho, toca pasar página, tienes que seguir con tu vida, los muertos se han ido, ahora hay que cuidar de los vivos.

Y te vuelves a sentir alegre por momentos, las nubes se disipan y vuelve a salir el sol, más radiante, más brillante porque ella está ahí arriba, queriéndote, apoyándote y protegiéndote, ahora tienes ángel de la guarda.

Pero llega uno de los días en que más la necesitas y todo se desmorona, porque ella no está ahí, es el primer año que ella no está para verte bailar, para darte ánimos, para sentirse orgullosa de ti. La echas mucho de menos, la necesitas a tu lado y crees que no podrás hacerlo sin ella. Pero entonces alguien te dice que sí que está, que se siente orgullosa de ti esté donde esté y que aunque ahora no esté lo único que tienes que hacer es pensar en ella mientras bailas, sentir que está viéndote y protegiéndote para que no te tuerzas un tobillo. Y funciona, al menos mientras todo está oscuro, pero luego se encienden los focos y ves a tu madre sonriendo con lágrimas en los ojos, tu padre haciendo fotos y tus hermanas solas, sin ella a su lado preguntando dónde estás, con sus ojillos verdes iluminados de orgullo.

Y para que ella sienta que ha estado contigo vas al cementerio y le llevas las flores que te han dado por hacerlo tan bien, por no haberte desmoronado. Te guardas una flor para ti y la rocías de la colonia que se echaba los domingos, para cuando quieras volver a revivir esos momentos en los que ibais al parque con tus primos y luego a comprar chucherías.

Lloras un poquito más, te limpias las lágrimas, te pintas otra vez la sonrisa y ya está, haces como que todo ha pasado. Esto te ha servido para darte cuenta de que simplemente pasar página no es nada. En estos casos hay que empezar un capítulo nuevo. Pero, ¿sabes? eso no tiene nada de malo, eso no significa que tengas que olvidarla. Revisar capítulos pasados de vez en cuando es bueno, te ayuda cuando no sabes cómo ni por dónde continuar.
Cuando todo falla te planteas que a lo mejor el problema eres tú.

The Call

Todo empezó como un sentimiento, el cual se convirtió en una ilusión. Ésta se volvió un silencioso pensamiento, y luego se transformó en una tranquila palabra. Y entonces esa palabra empezó a crecer más y más fuerte hasta que se convirtió en un grito de guerra.

Volveré cuando me llames. No hay motivo para despedirse.

Solo porque todo está cambiando no quiere decir que no volverá a ser como antes. Todo lo que debes hacer es intentar saber quiénes son tus amigos mientras caminas hacia la batalla. Encuentra una estrella en el oscuro firmamento y sigue su luz.

Volverás cuando todo se haya terminado. No hay motivo para despedirse.

Y ahora estamos como al principio, es solo un sentimiento y ahora se sabe. Pero solo porque ellos no lo sientan no significa que debas olvidarlo. Haz que tus recuerdos crezcan más y más fuertes hasta que estén delante de tus ojos.

Vovlerás cuando te llamen. No hay motivo para despedirse.

The Call, Regina Spektor

¡Oye!

¿A ti te parece bonito irrumpir en mi vida como un huracán y destrozarme el corazón el día de San Valentín? Es que cuando te has tropezado conmigo esta mañana has tirado al suelo mis sueños, me has pisado los planes y, ¡ahora no encuentro mi cabeza! ¿Puedes mirar a ver si te la llevaste por error? La necesito para no cometer ninguna locura, como por ejemplo decirte que te quiero... Espero que no la hayas confundido con tu dignidad. Ya para acabar sólo quería informarte de que el café que llevabas en la mano me ha manchado las ideas y ahora no se ve nada. 



San Valentín no se merecía ni una entrada, pero ÉL si, porque me gustaría regalarle todas las sonrisas y los besos que tengo guardados en el baúl donde descansan los pedacitos que pude recuperar de lo que antes era mi corazón. Así que esto es una entrada de San Valentín con retraso y se la dedico a ÉL.

¡Premio!

¡¡¡¡¡MIL MILLONES DE TRILLONES DE QUINTILLONES (me da igual que no exista) DE GRACIAS A BETH POR CONCEDERME UN PREMIO!!!!!!

Creo que es el primer premio de este blog ¿no? Si, es el primero. ¡MIL GRACIAS BETH!

Reglas:

1. Decir por que creaste tu web

2. Decir desde cuando tienes tu web

3. Decir si te sientes orgullos@ de tu web

4. Decir qué cambiarías y que cosa nunca sacarías de tu web

5. Dárselo a los blog que quieras, minimo 2.

******************

Antes de nada aviso que me enrollo más que las persianas :S

1. Pues yo me creé un blog (Dulce imaginación) en febrero de este año, creo y ese sitio era mi "diario" personal, ponía todo lo que me pasaba etc. Pero un día publiqué una cosa que no debía y me ocasionó un problema muy gordo con una persona a la que quiero mucho, así que me sentí fatal y abandoné el blog radicalmente. Pero necesitaba desahogarme de alguna manera, así que creé lo que en un principio iba a llamarse "La torre de la princesa" o "La guarida de Campanilla", pero ese día tenía actuación de ballet y estaba fatal porque aún no había arreglado las cosas con esa persona, así que escribí un relato (que me teneis que recordar que lo suba) de una bailarina que tenía que salir a actuar y sentía que ese no era su mundo y huía a su guarida, una cajita de música donde se ponía a dar vueltas para aliviar su dolor, pero que se quedó encerrada para siempre y comparte sus penas con su reflejo en el espejo. Así que así surgió el nombre. A lo largo de su corta vida ha ido teniendo varias cabeceras, diseños etc. pero el que está ahora creo que será el definitivo. Perdón de nuevo por extenderme tanto :S

2. Desde el 22 de Julio de 2010, día en que bailé "My All" de Mariah Carey.

3. Si, me siento muy, muy, muy orgullosa. No tengo muchos seguidores, y sé que mis relatos no son todo lo buenos que podrían ser, y sé que puede que a alguien no le gusten, pero para mi este rincón es muy importante, porque en él me desahogo y puedo criticar aspectos de la vida de forma suave y delicada y no con insultos y gritos y peleas, como harían otros. Puedo saber la opinión de los demás respecto a mis relatos y alegrarme el día con los comentarios que hacen los que comentan. Aprovecho para daros las gracias :)

4. Mmmm... puede que cambiase las imágenes de afiliación o la cabecera y jamás de los jamases cambiaría el color mayoritario, para una buena bailarina el color de sus zapatillas es muy importante, y sé que muchas me odiarían por decir esto, pero seguro que si os dicen "bailarina" os viene a la cabeza una niñita con tutú rosa y con un moñito ¿a que si? Pues yo soy bailarina clásica conservadora, que cree en los tutús rosas y en las zapatillitas a juego y en los moñitos repeinados y bien hechos.

5. Concedo el premio a:

El diario de Melia, de Aileen.

De nuevo muchísimas gracias, Beth.

Muuuuuá!

Stand in the rain

Llueve. Las aceras están mojadas y mientras el agua fría me cala hasta los huesos no puedo dejar de pensar en ti. En realidad nunca he dejado de hacerlo, aunque todos crean que sí. Sigo preguntándome por qué soy tan estúpida y no puedo dejar de quererte. Me gustaría poder decir que traté de olvidarte y no pude, pero es que ni siquiera lo intenté, no tengo fuerzas, ni voluntad... y para qué negarlo, no quiero olvidarte, no quiero olvidar esos ojos color chocolate a juego con tu pelo, ni esa sonrisa, ni esas palabras que consiguen arrancarme una lágrima siempre que las recuerdo. No quiero olvidar todos esos momentos en que te miraba y tú ni te dabas cuenta, cuando me abrazaste aquella vez viendo Titanic porque me puse a llorar, cuando nos quedamos en el césped de la casa de Alba viendo las estrellas y buscando las constelaciones, y cuando empezó a llover y me dejaste tu chaqueta para que no cogiese frío, sin pararte a pensar que eras tú el que podía cogerlo... Llovía, como ahora, pero entonces tú estabas junto a mí y la lluvia solo me parecía un elemento más del decorado en el que tú eras el foco principal, ahora cada gota se clava como un puñal en mi piel, pero en vez de salir sangre salen todos esos recuerdos almacenados en el alma, recuerdos que llevaban tanto tiempo aguardando para salir y martirizarme. Y siempre van acompañados de lágrimas aunque intente evitarlo. A veces imagino que esto es como una película de esas sencillas que siempre acaban bien, que por mucho que la princesa sufra, el príncipe siempre llega con su corcel blanco a salvarla de la torre donde está cautiva. Pero sé que esto no es una película, si lo fuera estarías aquí conmigo, bajo la lluvia, llenándome con una de tus sonrisas que son imposibles de olvidar, dándome besos para hacerme entrar en calor, diciéndome todas esas cosas bonitas que piensas que solo existen en los libros porque son demasiado bonitas como para que alguien las diga. Cómo me gustaría que estuvieras aquí... pero sé que es imposible, vivimos en mundos diferentes, yo soy de Venus y tú de Saturno y aún así te quiero, te quiero en la distancia, te quiero porque soy tonta, te quiero sin querer, te quiero porque quiero y te quiero aunque sepa que tú nunca me querrás.

Ojalá algún día te des cuenta.

Malditos complejos que siempre sacan lo peor...


Dieciséis añitos, fiera, me creía el rey del mundo, con mi lema por bandera: "Lo que digan yo no escucho". No había nadie que pudiera lograr que cambiara un poco el rumbo, con mi idea la primera y que no agobiaran mucho. Y así fue, me rebelé contra todo, hasta el Sol, viviendo entonces una distorsión y me enfadé con el mundo. Malditos complejos que siempre sacan lo peor. Pensé "en la fuerza estará lo mejor", me disfracé de uno que no era yo. Buscando esa firmeza llegué a un lugar negró y pensé que eso era el valor. Y sufrí de tal manera por dejar de ser quien era, por pensar que ser cobarde, era ser lo que creyeran. Los valientes son los que son de verdad, ni los fuertes, ni sus guerras. Los valientes son los que saben llorar con la cara descubierta. Y así fue, me rebelé contra todo, hasta el Sol, viviendo entonces una distorsión y me enfadé con el mundo. Malditos complejos que siempre sacan lo peor.  Pensé "en la fuerza estará lo mejor", me disfracé de uno que no era yo. Buscando esa firmeza llegué a un lugar negró y pensé que eso era el valor. El valor es mirarme hoy a la cara y ser quien soy. Y así fue, me rebelé contra todo, hasta el Sol, viviendo entonces una distorsión y me enfadé con el mundo. Malditos complejos que siempre sacan lo peor.  Pensé "en la fuerza estará lo mejor", me disfracé de uno que no era yo. Buscando esa firmeza llegué a un lugar negró y pensé que eso era el valor. Dieciséis añitos, fiera.

16 añitos, Dani Martín.

Vuela

Hoy es un día de esos en que solo tengo ganas de llorar y estar a solas. Hoy es uno de esos días raros en que no estoy sonriendo todo el día y alegrándole la vida a los demás. Hoy es uno de esos días en que necesito un hombro en el que sujetarme para no caer al abismo y necesito un abrazo para saber que no estoy sola, porque eso es lo que consiguen los demás con sus mentiras, que me sienta sola en este inmenso océano. Hace mucho que no sonrío de verdad, pero los demás no lo saben, y tú, querida mariposa, vas a guardarme el secreto. Necesito creer que hay cosas que hacen que la vida valga la pena, porque si no temo morir de soledad. Necesito creer que esto pasará y que junto a un nuevo día llegará una nueva alegría, necesito creerlo, pero no puedo hacerlo.

Me gustaría vivir en un mundo en el que tener problemas fuese un 1% de las cosas en las que preocuparse, pero intento creer que estoy donde tengo que estar, que tengo alguna absurda misión en esta mierda de mundo y que tengo que cumplirla para sentirme bien. Dime, ¿sabes tú cuál es tu misión en la vida? ¿Volar siempre? Ojalá fuera esa mi misión, porque quiero volar y alejarme de esas chicas que lo darían todo por conocer a un estúpido famoso que se cree guay y no llega a chachi, de esos chicos que, incluso cuando el balón abultaba más que ellos, jugaban al fútbol hasta caerse del cansancio.

Intento averiguar por qué tú tienes alas y yo no. Intento averiguar por qué el cielo es azul y los árboles son verdes sin tener en cuenta la explicación de esas personas que no saben soñar y creen tener respuestas para todo. Intento construir una máquina del tiempo, pero al igual que el agua él siempre se me escapa de las manos. Intento luchar contra la corriente y no derrumbarme cuando todo se me cae encima, hasta ahora siempre he conseguido sostenerlo pero... Debo de haberme vuelto loca, ¿de verdad le estoy hablando a una mariposa? Anda, vuela e intenta vivir más de dos días. Si lo consigues, vuelve a buscarme, te estaré esperando.

El juego del cuatro

1. Una vez nominad@ tienes que poner el link del blog que te ha nominado.


http://bosqueliterario.blogspot.com/

2. Nominar a cuatro personas:

Aileen

Ana

Alicia

Sawie (Sawako)

3. Hacer saber a esas personas que las has nominado.

Dicho y hecho mi coronel.

4 Cosas que siempre llevo en el bolso:

-Móvil

-Monedero con dinero (si no es un poco estúpido)

-Chicles (soy adicta a los Orbit de Eucalipto)

-Un boli enganchado a una libretita mediante una gomita elástica que me regaló mi prima.


4 Cosas favoritas de mi habitación:

- Mi estantería con libros (soy muy maniática y están perfectamente ordenados alfabéticamente)

- Mis posters (Roooooooooooob)

- Mi tablón.

- Mi colección inmensa de peluches (tengo hasta un pokémon de 1 metro de alto y un ornitorrinco xD pero no es Perry...)

4 Cosas que me gustan ahora mismo:

- Biología

- Leer

- Escribir

- Estar con el ordenadorcillo.


4 Cosas que siempre he querido hacer:

- Dar una vuelta al mundo (especialmente ir a Londres, Nueva Zelanda, Japón, Egipto y E.E.U.U)

- No volver a ponerme mala nunca nunca de los jamases...

- Vivir en todas y cada una de las épocas historicas.

- Vivir como la protagonista de un libro (osea, protagonizar una aventura)


4 Cosas que no sabías de mí (¿Sólo cuatro?):

-  Tuve una cobaya que se llamaba Francisca (Paca o Paquita para los amigos)

- Voy a Ballet clásico desde los 4 años y mi intención es no dejarlo hasta que los estudios me impidan seguir con ello.

- Me gustaría ser médico forense o criminóloga, pero me da mucho asco la sangre.

- Jamás he tenido novio serio (ahora tampoco, nada más lejos de dos "novios" que tuve en infantil, pero eso no cuenta)

4 Canciones que no me puedo quitar de mi cabeza:

Cuídate - La Oreja de Van Gogh

I'm only me when I'm with you - Taylor Swift

Brick by Boring Brick  (BBBB) - Paramore

Unable to stay Unwilling to leave - James Horner (BSO titanic)


Besos!

¿Cómo pudiste?

¿Cómo me pudiste engañar de esa forma? ¿Cómo pudiste hacerte pasar por la misma chica que eras hace tres años? Pero no, la culpa no fue tuya, sino mía. ¿Cómo pude creer yo que esa sonrisa era sincera? ¿Cómo pude creer que volvías a ser tú? La amiga que conocí se perdió hace tiempo y creo que jamás volverá. Pero aquella tarde, sentadas en el parque prediciendo que las primeras brisas otoñales llegarían de un momento a otro, me sonreíste como antaño, me hablaste como cuando éramos pequeñas y por un momento, un fugaz momento en el que una hoja caía de su árbol y se posaba entre nosotras, me miraste y creí ver en tu mirada un atisbo de verdad, un brillo de inocencia que solo tenías antes de que te corrompieran. Pero ese momento pasó, porque el tiempo es efímero y de repente ese brillo se apagó, tu sonrisa se convirtió en tu ya habitual mueca de desprecio, te levantaste y te fuiste a comprar tabaco. Desde entonces creo que nunca jamás he vuelto a ver a mi amiga, a mi hermana, a mi confidente o a lo que quedaba de ella.

Aunque aún sigo esperando a verla cruzando los pasillos entre clase y clase o a encontrarla mirando por la ventana, y todos los días la busco, pero jamás la encuentro, y ya me estoy cansando de esperar.

Estoy empezando a pensar que ella jamás volverá.

Aquellos años locos...

Acuérdate de tus tardes de recreo
de tus cromos y tebeos
de las series que se hicieron para ti
de ese erizo que era rosa
tu querías ser ficha roja
y tener todas las cosas.

Acuérdate, sólo había dos canales
y unos rombos decidían
si veías o no veías
una peli que tenía
mil efectos especiales,
actuaba un tal Darth Vader
y venían de un planeta sideral.

Tenías tanta ilusión por ser mayor
que imitabas a tus ídolos en el salón
querías ser un goleador en el 82
y ser princesa de aquel príncipe
que no apareció.

Recuerda bien tus cabañas construidas
querías ser un espía, y tu madre te decía
no esta bien, que inventes mil fantasías
y que vivas en tu mundo de baldosas amarillas

Recuerda hoy esa bici que querías
la de Elliot parecía
que nunca conseguirías para volar,
conquistando aquella luna
devolviendo una fortuna,
siendo un miembro del equipo A

Tenías tanta ilusión por ser mayor
que imitabas a tus ídolos en el salón
querías ser un goleador en el 82
y ser princesa de aquel príncipe
que no apareció.



Todos nos acordamos de cosas que hacíamos de pequeños porque la infancia ha sido y será la época más feliz de nuestras vidas. Cuando vemos fotos de cuando éramos pequeñines todos sonreímos recordando los viejos tiempos, una época feliz que jamás volverá, cuando sólo nos preocupábamos de tener juguetes a mano. Después crecimos y empezaron los deberes, luego los exámenes y en la adolescencia todo se complicó, empezaron las peleas con los padres, más dificultad en los exámenes y los deberes y menos preocupación por ellos. Después llegó el amor y de ahí en adelante es un limbo hasta que se rompe y te ves con una hipoteca, una casa y unos hijos que sacar adelante. Pero aún así, por muchas preocupaciones que tengamos siempre hay tiempo para tomarse un café y recordar aquellas tardes de recreo, leer un libro que leíste de pequeño o escuchar la que era tu canción favorita con once años. Sentarte a mirar fotografías y a mirar atrás. Cuando lo hagas te darás cuenta de que aquel tiempo tan feliz jamás volverá, sonreirás y tal vez derramarás un par de lágrimas o tres, pero seguro que no te arrepentirás de nada de lo que hiciste en la infancia, porque ese tiempo ha sido y será el más feliz de nuestras vidas.

Ithilwen <3

Año tras año...

Sudor frío, oscuridad, el silencio expectante. Cierro los ojos e intento concentrarme, pero no puedo. Siento que todo se me va olvidando poco a poco, pese a las veces que lo he repetido. En esos dos segundos que tardo en darme cuenta de que llevo toda mi vida haciendo esto solo puedo pensar en que me equivocaré y todo el mundo se dará cuenta y se reirán. Rezo a un Dios en el que ni siquiera creo, solo por si acaso. Las lágrimas comienzan a agolparse en mis ojos pero me impido llorar a mi misma para no tirar a la basura la hora que tardé en maquillarme. Me coloco en mi sitio, el presentador se calla y los aplausos comienzan a resonar, los aplausos de mil personas. Abro los ojos y se me nubla la vista y escucho el sonido del telón abriéndose. Los aplausos paran en el mismo momento en que las luces llenan el escenario. En ese momento respiro hondo y sonrío, esperando a la primera nota de la melodía, que resuena en mis oídos, el corazón me late tan deprisa que parece que se me va a salir del pecho. Mi cerebro se desconecta del resto del cuerpo, que empieza a moverse de forma automática, como si yo misma fuera un robot, pero con los movimientos gráciles y suaves de quien lleva ocho años bailando. Las caras del público desaparecen lentamente y se convierten en mi reflejo del espejo de la clase. Es solo un ensayo más, solo que la profe no está delante de nosotras sino a un lado, al lado de los técnicos y el presentador. Siento el dolor punzante de las ampollas en mis pies, las zapatillas de puntas me quedan pequeñas, pero eso no impide que sonría cada vez más, tampoco lo impide el que me haya equivocado ya un par de veces, no importa, nadie se ha dado cuenta. ¿Cómo iban a hacerlo si no saben la coreografía? Además, somos quince chicas, no estoy solo yo, no solo se fijan en mí. La canción va avanzando y cada vez soy más feliz, no está saliendo tan mal como creía. Finalmente suenan las últimas notas y todo el mundo prorrumpe en aplausos y en vítores. Todas nos miramos y sonreímos, respirando entrecortadamente. El telón se cierra y con él las caras de familiares y amigos. Salimos del escenario y nos ponemos a gritar y las lágrimas al fin consiguen destrozar nuestro maquillaje, pero ya no importa, el baile ha acabado ¿para qué tantos nervios?, ¿para qué tanta estupidez? Ahora y sólo ahora aquellas cosas me parecían la cosa más estúpida del mundo. Vemos los demás bailes y esperamos pacientemente al saludo, que llega demasiado rápido, es irónico que antes del baile todo pase tan lento y después no puedas ni contar los segundos... Pero da igual el que todo vaya rápido, ya no hay nervios por salir al escenario, porque todo ha acabado ya. Sólo queda el recoger el ramo de flores y aplaudir a las demás. Pienso que el año que viene será mejor, pero al año siguiente sigue habiendo nervios, siempre hay nervios.
Supongo que no leí la letra pequeña cuando acepté ser bailarina.

Ithilwen <3