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¡Oye!

¿A ti te parece bonito irrumpir en mi vida como un huracán y destrozarme el corazón el día de San Valentín? Es que cuando te has tropezado conmigo esta mañana has tirado al suelo mis sueños, me has pisado los planes y, ¡ahora no encuentro mi cabeza! ¿Puedes mirar a ver si te la llevaste por error? La necesito para no cometer ninguna locura, como por ejemplo decirte que te quiero... Espero que no la hayas confundido con tu dignidad. Ya para acabar sólo quería informarte de que el café que llevabas en la mano me ha manchado las ideas y ahora no se ve nada. 



San Valentín no se merecía ni una entrada, pero ÉL si, porque me gustaría regalarle todas las sonrisas y los besos que tengo guardados en el baúl donde descansan los pedacitos que pude recuperar de lo que antes era mi corazón. Así que esto es una entrada de San Valentín con retraso y se la dedico a ÉL.

20 de enero

Pensé que era un buen momento. Por fin se hacía realidad. Tanto oír hablar de tu silencio.... dicen que te arrastra como el mar. Llené de libros mi maleta, también de fotos tuyas de antes; dibujé tu sonrisa junto a la mía, me dormí con tu abrigo en el sofá. Quiero estar a tu lado, quiero mirarte y sentir, quiero perderme esperando, yo quiero quererte o morir. 

Y en el momento en que vi tu mirada buscando mi cara, la madrugada del 20 de enero saliendo del tren, me pregunté qué sería sin ti el resto de mi vida y desde entonces te quiero te adoro y te vuelvo a querer.

Cogí un tren que no dormía y vi tu cara en un cristal, era un reflejo del sol de mediodía, era un poema de amor para viajar. Quiero estar a tu lado, quiero mirarte y sentir, quiero perderme esperando, yo quiero quererte o morir. Y en el momento en que vi tu mirada buscando mi cara la madrugada del 20 de enero saliendo del tren me pregunté qué sería sin ti el resto de mi vida y desde entonces te quiero te adoro y te vuelvo a querer.
Te perdí y no te perderé. Nunca más te dejaré. Te busqué muy lejos de aquí, te encontré pensando en mí.
.[...]
Y desde entonces te quiero, te adoro y te vuelvo a querer.

20 de enero, La Oreja de Van Gogh


Ithilwen.

Te veo

Te veo. Caminando a través de un sueño te veo. Mi luz y mi oscuridad esperan el respiro de una nueva vida. Ahora tú vives a través de mi y yo vivo a través de ti. Encantada.

Rezo en mi corazón por que este sueño no termine nunca. Me veo a través de tus ojos en una nueva vida, volando alto, tu amor me ilumina el camino hacia el paraíso. Así que ofrezco mi vida como sacrificio, vivo a través de tu amor. Me enseñaste a ver que todo es hermoso, mis sentidos tocaron un mundo que jamás imaginé. Te entrego mi esperanza, me rindo.

Rezo en mi corazón por que este sueño no termine nunca. Me veo a través de tus ojos en una nueva vida, volando alto, tu amor me ilumina el camino hacia el paraíso. Así que ofrezco mi vida como sacrificio, te ofrezco mi amor, porque nunca había abierto mi corazón a un mundo como el tuyo y mi espíritu nunca había sido libre, pero mis ojos no imaginaron todos los colores del amor y de la vida eterna. Eternamente me veo a través de tus ojos, volando alto. Tu amor me ilumina el camino hacia el paraíso. Vivo a través de tu amor.
Te veo...

I see you, Leona Lewis (BSO Avatar)

Stand in the rain

Llueve. Las aceras están mojadas y mientras el agua fría me cala hasta los huesos no puedo dejar de pensar en ti. En realidad nunca he dejado de hacerlo, aunque todos crean que sí. Sigo preguntándome por qué soy tan estúpida y no puedo dejar de quererte. Me gustaría poder decir que traté de olvidarte y no pude, pero es que ni siquiera lo intenté, no tengo fuerzas, ni voluntad... y para qué negarlo, no quiero olvidarte, no quiero olvidar esos ojos color chocolate a juego con tu pelo, ni esa sonrisa, ni esas palabras que consiguen arrancarme una lágrima siempre que las recuerdo. No quiero olvidar todos esos momentos en que te miraba y tú ni te dabas cuenta, cuando me abrazaste aquella vez viendo Titanic porque me puse a llorar, cuando nos quedamos en el césped de la casa de Alba viendo las estrellas y buscando las constelaciones, y cuando empezó a llover y me dejaste tu chaqueta para que no cogiese frío, sin pararte a pensar que eras tú el que podía cogerlo... Llovía, como ahora, pero entonces tú estabas junto a mí y la lluvia solo me parecía un elemento más del decorado en el que tú eras el foco principal, ahora cada gota se clava como un puñal en mi piel, pero en vez de salir sangre salen todos esos recuerdos almacenados en el alma, recuerdos que llevaban tanto tiempo aguardando para salir y martirizarme. Y siempre van acompañados de lágrimas aunque intente evitarlo. A veces imagino que esto es como una película de esas sencillas que siempre acaban bien, que por mucho que la princesa sufra, el príncipe siempre llega con su corcel blanco a salvarla de la torre donde está cautiva. Pero sé que esto no es una película, si lo fuera estarías aquí conmigo, bajo la lluvia, llenándome con una de tus sonrisas que son imposibles de olvidar, dándome besos para hacerme entrar en calor, diciéndome todas esas cosas bonitas que piensas que solo existen en los libros porque son demasiado bonitas como para que alguien las diga. Cómo me gustaría que estuvieras aquí... pero sé que es imposible, vivimos en mundos diferentes, yo soy de Venus y tú de Saturno y aún así te quiero, te quiero en la distancia, te quiero porque soy tonta, te quiero sin querer, te quiero porque quiero y te quiero aunque sepa que tú nunca me querrás.

Ojalá algún día te des cuenta.

Bajo el paraguas

Un chico, una chica, dos amigos, un tímido Sol de otoño, las nubes y un paraguas cerrado en un rincón de la clase. Dos sonrisas cómplices y dos corazones, uno entero y otro entregado a la dueña de la segunda sonrisa. Sueños artificiales en el que ambos corazones se unían para siempre, o al menos durante un solo momento.

Suena la campana y ambos salen a la calle, a la vez, sincronizados por la confianza y el paso de los años. Samuel y Lucía se conocen desde los once años, y siempre han confiando el uno en la otra. Hay risas en el camino a casa, como todos los días, pero esta vez es diferente, Samuel conduce a Lucía por callejones intransitados, en vez de ir por el camino de siempre, pero Lucía no se da cuenta. Las nubes cada vez le quitan más espacio al Sol y el cielo se encapota poco a poco. En algún momento del trayecto sus manos se rozan y Lucía, como buena amiga estrecha a Samuel la suya con cariño. No le suelta. Al fin llega el temido momento, no puede alargarlo más, han llegado al sitio más bonito del pueblo, el lago. Lucía no le da importancia, muchas veces habían ido allí al salir de clase.

- Por cierto, Sam, antes de que cuelvas a evadir el tema ¿cuándo piensas decirme quién es tu amor secreto? -pregunta Lucía con una sonrisa.

-Ya te lo dije, cuando ella se de cuenta.

-¿Es de clase? Si, ¿verdad? ¡Ya sé quién es! ¡Es Irene! No dejas de mirarla en clase y ella me contó que está coladita por tus huesos -añade de forma picarona.

-No es a ella a quien miro en clase. No es Irene.

-Pues ya me dirás, porque la única chica que está cerca de Rebeca soy yo y... -sus ojos se abrieron desmesuradamente.

-Creo que es hora de decirlo, ya se ha dado cuenta -interrumpe Samuel-. Se llama Lucía y es la persona más maravillosa del mundo. Todos dicen que es muy rara, pero para mí es simplemente única. Tiene el pelo del mismo color que sus ojos, marrón chocolate. Cocina las mejores magdalenas del universo y cuando se pone a hacerlas está adorable con su delantal de vaquitas. Tiene la cara llena de pecas y eso es lo que más me gusta de ella, porque le hace parecer una muñequita, aunque ella dice que son odiosas y se esfuerza por ocultarlas con maquillaje. No es la más inteligente, ni la más rápida, ni la que más destaca en algo, pero para mi es perfecta, siempre se preocupa por los demás sin esperar a que los demás se preocupen por ella, es la única de todas sus amigas que cuando está cerca de un chico no se pone nerviosa o a decir estupideces. Está enamorada de mi mejor amigo aunque sabe que él nunca se fijará en ella, pero me da lo mismo, quiero que sepa que la adoro con toda mi alma, que para mi es la chica más guapa del mundo y que aunque sé que me va a rechazar no me siento como un completo gilipollas por haberle dicho esto, bueno, ahora sí que creo que soy un completo gilipollas.

Un incómodo silencio se apodera de ambos, al fin se había declarado, pero ahora llega lo peor. Samuel se da cuenta de que mientras hablaba se ha ido acercando poco a poco a Lucía y que ésta no le ha soltado la mano. Empieza a llover, Lucía abre el paraguas y tapa con él a Samuel. ¿Qué le va a decir ahora? Si, está enamorada de David, pero ahora que Samuel le ha dicho todo esto se da cuenta de que también está enamorada de él. Baja el paraguas y el agua fría de octubre les golpea en la cara.

-No eres un completo gilipollas, aunque es cierto que solo a ti se te habría ocurrido decirle esto a una chica que está enamorada de tu mejor amigo. Eres el chico más maravilloso del mundo.

Se fundieron en un beso dulce y apasionado, bajo la fría lluvia de otoño.

En el fondo de su corazón ella llevaba siete años esperando este momento.

Ithilwen <3

The only exception.



Cuando era pequeña, vi a mi padre llorar y maldecir el viento. Él rompía su corazón mientras yo miraba cómo intentaba arreglarlo. Y mi madre juró que jamás se dejaría olvidar, y ese fue el día en que prometí que nunca cantaría sobre el amor, porque no existe. Pero cariño, tú eres la única excepción. Puede que sepa (en algún oscuro rincón de mi alma) que el amor nunca dura, y tenemos que buscar otros caminos para andar solos o mirar al frente. Yo siempre viví así, manteniendo las distancias... hasta ahora. Me había jurado estar contenta en soledad, porque no habría merecido la pena arriesgarme por ellos. Tú eres la única excepción. Tengo un nudo sobre la realidad, pero no puedo dejar marchar lo que tengo delante. Conozco tu salida, por la mañana cuando te despiertes, déjame comprobar que no es un sueño. Tú eres la única excepción. Y yo voy por el camino de creer en ello.

Voy por el camino de creer.