Shadows.

No estás a salvo de ellos ni en tu refugio. Te persiguen. Te acechan, esperando un momento de debilidad para aparecer. No descansan. Se alimentan de tu inseguridad, de tus miedos. Los ves en todos los rincones oscuros.

No tienen nombre, son sombras sin identidad que se cuelan en tu alma y la hacen quebradiza para que se rompa en mil pedazos con el primer golpe. Aparecen en tus sueños cuando menos te lo esperas, te hacen llorar. Ellos son los causantes de tu desgracia, y no al revés, como te empeñas en creer. Pero tú no te libras. Tienes parte de culpa por creer en ellos y permitir que se hagan más fuertes.

Con cada lágrima que derramas por ellos haces que su propósito tenga razón de sí, que sus ganas de herirte sean más sólidas. Cada pensamiento que les dedicas es una inyección de dolor, de rabia. Pero no puedes hacer nada por evitarlo. No puedes cambiar la imagen que los demás tienen de ti, ni lo que eres, ni lo que fuiste. Esas sombras te perseguirán toda la vida. Lo único que puedes hacer es intentar enterrarlas lo más hondo que puedas y asegurarte de que no saldrá nunca a la superficie. 

2 comentarios :

Hermochi dijo...

Que Los Olvidados te guíen hacia la luz.

Beth dijo...

Sobrecogedor. Absolutamente sobrecogedor. Ith, ¿sabes que esto podría servir para un libro? Te ha quedado genial, espectacular.

¡Un abrazo!

PD: Nunca dejes que las sombras se apoderen de ti :)